Como cristianos en este mundo políticamente cargado, nuestro mensaje del amor, la compasión y la justicia de Dios tiene que ser escuchado y tiene que ser claro. Pero si el amor no lidera y el amor no es ruidoso, nuestras palabras, independientemente de lo verdaderas o precisas que sean, no serán escuchadas. El poder de nuestras palabras se perderá.
Como dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 13:1, "Si hablo en lenguas de hombres o de ángeles, pero no tengo amor, sólo soy un gong que resuena o un címbalo que retiñe".
¿Qué oyen las personas que nos rodean?
Escuche cómo Michael habla de cómo nosotros, como creyentes, podemos ser el dulce sonido del amor de Dios en el mundo de hoy: