Parecía que para Habacuc, los planes de Dios no encajaban en la caja "predecible" que el profeta había construido para Él. En el tercer capítulo del libro, Habacuc tiene un cambio en su pensamiento, y no fue porque sus circunstancias hubieran cambiado. Más bien, fue porque recordó la bondad, la fidelidad de Dios. Y Dios, en su amable diálogo con Habacuc, ayuda al profeta a ver lo que siempre ha sabido: aunque los planes de Dios sean impredecibles, Dios siempre trabaja para su gloria y para el bien de las personas que ama. Siempre.
Aquí están las dos cosas que Michael mencionó que pueden ayudarnos incluso en nuestra crisis e incertidumbre de hoy:
- Debemos recordar la fidelidad de Dios. Recordar cómo Él te satisfizo en tu necesidad en una situación de crisis. Para Habacuc, la esperanza nació en su memoria de la fidelidad de Dios a través de las generaciones.
- Debemos leer la Palabra de Dios. Cuando leemos la Biblia, estamos leyendo generaciones de historias de la fidelidad y la bondad de Dios. Leemos cómo Dios actúa incluso cuando no podemos verlo. Leemos cómo Él es para nosotros, nos ama, es bueno y bondadoso. Las historias de la Palabra de Dios producirán esperanza en nosotros en esta crisis presente y en el futuro.
Lee la Palabra de Dios y, como Habacuc, deja que te cambie.
*****
Michael Gunnin es el Director de Crecimiento de Walk Thru the Bible.